Joven mujer muere tras salirse de tobogán extremo en el complejo turístico Entre Flores en Norte de Santander

La víctima perdió el control de su trayectoria y salió expulsada de la estructura en una de las curvas de alta velocidad, lo que provocó que se estrellara violentamente contra las paredes laterales de la atracción

Yuris Cristel Camila García Manrique, una joven de 28 años oriunda de Tibú, perdió la vida tras sufrir un grave accidente mientras descendía por una atracción tipo tobogán en el complejo turístico “Entre Flores”, ubicado en la vereda Iscalá Sur, Chinácota.

La víctima, madre de un niño de cuatro años y reconocida activista social del Catatumbo, sufrió lesiones fatales cuando, al perder el control de su trayectoria, salió expulsada de la estructura en una de las curvas de alta velocidad, lo que provocó que se estrellara violentamente contra las paredes laterales de la atracción, falleciendo mientras era trasladada de urgencia hacia un centro asistencial en Cúcuta.

Investigaciones sobre seguridad y operación

El hecho, ocurrido en una estructura inaugurada hace apenas un mes, ha encendido las alarmas sobre los protocolos de seguridad implementados en el establecimiento. Las autoridades competentes han iniciado las diligencias necesarias para determinar si el tobogán cumplía con los estándares técnicos y las licencias de funcionamiento requeridas para operar este tipo de actividad recreativa extrema.

La investigación principal se centra en establecer las causas técnicas de la falla, buscando determinar si existió un error en el diseño de las curvas del tobogán o una omisión crítica en las medidas de contención necesarias para salvaguardar la integridad física de los usuarios.

Para esclarecer el caso, los investigadores están recolectando testimonios de los presentes y analizando registros audiovisuales del momento del accidente. Se indaga específicamente sobre el acompañamiento que recibió la joven antes del descenso, evaluando si el personal del parque omitió advertencias de seguridad o falló en la supervisión operativa del equipo.

Voces de denuncia y exigencia de justicia

La muerte de García Manrique ha generado una fuerte indignación entre organizaciones sociales del Catatumbo, quienes han alzado su voz para exigir respuestas claras. La presidenta de “Madres del Catatumbo por la Paz”, Carmen García, ha cuestionado públicamente al establecimiento por su supuesta falta de atención a la familia de la víctima tras el siniestro.

Desde la organización social han desmentido las versiones entregadas por representantes legales del parque, quienes habrían afirmado haber establecido contacto con los familiares. La líder social enfatizó que no han recibido ningún tipo de soporte ni acercamiento para colaborar con las honras fúnebres, calificando el manejo de la crisis por parte de la empresa como indolente.

Testigos del incidente han revelado detalles impactantes, señalando que la joven habría expresado temores sobre la seguridad antes de lanzarse por la atracción. Según estos relatos, la víctima preguntó explícitamente si corría riesgo de chocar con alguna estructura, recibiendo una respuesta negativa por parte de los operarios momentos antes de que se produjera el impacto.

Impacto y contexto del establecimiento

El parque se ha consolidado en la región por ofrecer experiencias turísticas en entornos naturales, incluyendo glampings, recorridos en cuatrimotos y diversas atracciones de aventura. La tragedia ha puesto en duda la idoneidad de toda la oferta recreativa del complejo, obligando a las autoridades a revisar no solo la atracción implicada, sino la operatividad integral del sitio.

Hasta el momento, la postura oficial del establecimiento se ha limitado a mensajes de condolencias, asegurando que colaboran con la investigación, aunque el silencio sobre las posibles fallas en sus protocolos ha sido blanco de críticas. La comunidad exige que se determinen responsabilidades penales y civiles ante la posible negligencia que resultó en la pérdida de una vida joven.

Mientras la Fiscalía avanza con las indagaciones periciales, la sociedad regional mantiene su atención puesta en este caso. El objetivo es que la muerte de la joven, quien dedicó parte de su vida a apoyar a comunidades vulnerables, no quede en la impunidad y sirva para endurecer los controles sobre el turismo de aventura en Norte de Santander.

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