El anuncio lo hizo el cardenal Pietro Parolin, quien advirtió que existen “cuestiones críticas” dentro de la iniciativa y señaló preocupaciones sobre su estructura y funcionamiento en el escenario internacional
El Vaticano oficializó su decisión de no participar en el Consejo de Paz promovido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al considerar que existen aspectos estructurales y de fondo que generan inquietud. El anuncio fue hecho por el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, quien explicó que la naturaleza del organismo no se ajusta al carácter propio de la Santa Sede.
La invitación había sido extendida en enero al papa León XIV, en el marco de la creación de un consejo que inicialmente tendría como objetivo supervisar la tregua y la reconstrucción en Gaza tras la guerra. Sin embargo, con el paso de las semanas, el alcance de la instancia se amplió hacia la intervención en otros conflictos internacionales.
Parolin sostuvo que el Vaticano observa con reserva varios puntos del proyecto y advirtió que “hay cuestiones críticas que necesitan ser explicadas”. Subrayó además que, desde la perspectiva de la Santa Sede, el manejo de crisis globales debe mantenerse bajo el liderazgo de la Organización de las Naciones Unidas.
Entre las preocupaciones planteadas figura la posibilidad de que el nuevo consejo funcione como un organismo paralelo al sistema multilateral ya existente. Para el Vaticano, el rol de la ONU no debe verse debilitado ni desplazado por estructuras alternativas impulsadas por potencias individuales.
Otro de los elementos que genera controversia es el modelo de financiación. Según lo planteado por Washington, los miembros permanentes deberán realizar aportes millonarios para garantizar su participación, lo que ha sido interpretado por críticos como un esquema que condiciona la representación al poder económico.
El Consejo de Paz fue inaugurado el 22 de enero durante el Foro de Davos y, de acuerdo con la Casa Blanca, más de una veintena de países han confirmado su adhesión. La primera reunión formal está prevista en Washington, donde también se celebrará una conferencia de donantes para la reconstrucción de Gaza.
Mientras tanto, varias naciones europeas han optado por no sumarse al organismo, aunque otras asistirán en calidad de observadoras. En ese escenario, la decisión del Vaticano marca una postura clara en defensa del multilateralismo tradicional y del sistema internacional encabezado por Naciones Unidas.

