Judicial

El cobro de las mal llamadas “vacunas” silenció la vida de un vendedor de frutas en el barrio San Roque de Barranquilla

La víctima se habría retrasado en el pago de una extorsión de 10 mil pesos semanales que le exigían para dejarlo trabajar

Un nuevo hecho de sangre, presuntamente vinculado a las redes de extorsión que azotan al comercio informal, sacudió la tarde de este lunes al barrio San Roque, en el suroriente de Barranquilla. El ataque criminal se perpetró exactamente en la carrera 36 con calle 38, un sector de alto flujo peatonal debido a la cercanía de una estación de servicio y el paradero de buses intermunicipales.

La víctima de este atentado fue identificada por las autoridades como Teddy Alberto Bocanegra Cantillo, de 43 años, quien se dedicaba a la venta de frutas desde hacía dos meses. Bocanegra, quien no registraba antecedentes judiciales en el sistema SPOA y era reconocido por su laboriosidad, falleció de manera instantánea tras recibir múltiples impactos de bala a corta distancia mientras atendía su negocio.

Según el reporte preliminar de la Policía Metropolitana, el vendedor fue abordado por dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta; el parrillero descendió del vehículo y, sin mediar palabra, accionó su arma de fuego contra la humanidad del comerciante. Tras cumplir su cometido, los agresores huyeron rápidamente entre el tráfico de la zona con rumbo desconocido, dejando una estela de temor entre los transeúntes.

En las afueras de Medicina Legal, los familiares de la víctima manifestaron que la principal hipótesis del crimen es el cobro de la denominada «vacuna». Según relataron sus allegados, el hombre habría caído en mora con una cuota semanal de aproximadamente 10 mil pesos que delincuentes le exigían para permitirle trabajar en la vía pública sin represalias.

Bocanegra Cantillo residía en el municipio de Palmar de Varela y se trasladaba diariamente a Barranquilla para buscar el sustento de su esposa y sus hijos. Sus parientes destacaron que era un trabajador incansable que, tras desempeñarse como mesero en hoteles, decidió emprender en la informalidad para enfrentar el desempleo, sin imaginar que la presión de las mafias locales terminaría con su vida.

Las investigaciones de inteligencia señalan que el sector de San Roque se encuentra bajo la influencia del grupo delincuencial organizado ‘Los Costeños’. Esta estructura criminal utiliza el amedrentamiento y el homicidio selectivo como herramientas para controlar el territorio y garantizar el recaudo de dineros ilícitos provenientes de los pequeños vendedores del sector.

Unidades de criminalística de la Sijín realizaron la inspección técnica del cadáver y la recolección de evidencias en la escena del crimen. Los investigadores analizan ahora las cámaras de seguridad de los establecimientos aledaños con el fin de identificar las placas de la motocicleta y los rasgos físicos de los sicarios involucrados en este violento suceso.

Finalmente, el gremio de vendedores informales de la zona expresó su profundo temor y exigió a las autoridades locales mayores garantías de seguridad. La muerte de Teddy Alberto deja un vacío inmenso en su hogar y se convierte en un doloroso testimonio de la cruda realidad que enfrentan quienes deben pagar por el derecho a trabajar en las calles de la ciudad.

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