Alias “Cholo” sugiere al Gobierno un modelo de información territorial sin armas para evitar que el Clan del Golfo o guerrillas ocupen los vacíos tras un eventual desarme
Las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN) han presentado una propuesta formal al Gobierno Nacional para transformar su estructura armada en un modelo de vigilancia y cooperación comunitaria. El planteamiento busca que sus integrantes, tras dejar las armas, asuman funciones de monitoreo territorial en coordinación con el Estado para evitar que nuevos grupos criminales tomen el control del macizo montañoso.
Esta iniciativa surge en el marco de los diálogos de la “Paz Total”, donde la seguridad de las zonas rurales tras el desarme es la principal preocupación de las comunidades. El grupo sostiene que su conocimiento del terreno es un activo estratégico que el Estado debe aprovechar para consolidar la tranquilidad en una región históricamente abandonada por las instituciones.
Un origen marcado por el vacío de autoridad
Según explicó José Luis Pérez, conocido como alias “Cholo”, en una reciente entrevista concedida a Salud Hernández Mora para la Revista Semana, la organización nació como una respuesta de autodefensa ante el desorden dejado por la caída de antiguos jefes paramilitares. El comandante afirmó que su existencia es consecuencia directa de la ausencia institucional “Si hubiera presencia total del estado, de la policía, no hubiera habido la necesidad de conquistadores; no existiera porque viéramos un ente, una ley que está cuidando”.
El líder recordó en el diálogo periodístico que tras la neutralización de figuras como ‘Chucho Pachenca’ por parte de la fuerza pública, la región quedó en un estado de vulnerabilidad absoluta frente a otras estructuras.
“Quedamos en el ampa… hay que hacer algo muy rápido porque el Golfo desde el 2014 ha estado luchando. Si no nace una cabeza, alguien que lidere esto, pues vamos a tener el Golfo de nuevo”, relató para justificar la cohesión de su grupo.
Propuesta de cooperación: vigilancia sin armas
El núcleo de la propuesta de las ACSN consiste en formalizar su presencia en el territorio mediante figuras de monitoreo que evoquen modelos de vigilancia rural previos. “¿Por qué no montar como especies de convivires? No con armas, porque lo que se necesita es la información. Nosotros conocemos la sierra perfectamente”, explicó el vocero a Semana, sugiriendo un esquema similar al de las guardias indígenas pero articulado con el Estado.
Esta red de vigilancia trabajaría, bajo la supervisión oficial, para emitir alertas tempranas sobre movimientos de grupos externos. “Si creamos un grupo que velemos por la sierra, que nos demos cuenta de que viene entrando el golfo de la mano del estado, llámese ejército o policía, se puede contrarrestar la llegada de dicho grupo”, añadió el comandante, subrayando que el desarme sin un plan de control territorial sería un fracaso.
El planteamiento busca que los excombatientes se conviertan en “guardaparques” o informantes legales que protejan la economía local y la seguridad de los habitantes. Para el grupo, la información es la herramienta más poderosa para prevenir masacres y desplazamientos “De esa forma se puede tener una región tranquila, sin ningún grupo, pero de la mano del estado”, enfatizó “Cholo” durante el encuentro en las montañas.
La estructura asegura que su integración con la población civil es casi total, pues la mayoría son nativos de la zona. “Si miramos un 90 95% del personal que tenemos, el que está más lejos puede ser de la zona bananera. Todos somos de acá”, detalló el líder, argumentando que este arraigo garantiza que su labor de vigilancia sea orgánica y no una imposición externa sobre el campesinado.
Seguridad impuesta y el peso de la financiación
A pesar de la narrativa de protección, la realidad en la Sierra Nevada está atravesada por el control social y el polémico cobro de cuotas o “vacunas” a comerciantes. Ante los cuestionamientos de la periodista sobre el alto costo de esta seguridad, el comandante argumentó que son los mismos gremios quienes solicitan su presencia “Hay un gremio que nos llama. ¿Cómo hacemos? Nos han llamado de regiones aledañas preocupados porque allá no llega el estado”.
Para el grupo, el pago por seguridad es visto por algunos sectores como un seguro de vida frente a la criminalidad común y otros grupos armados. “Dicen ‘Si hay que pagar se paga por nuestra tranquilidad’, porque el flagelo es demasiado”, afirmó el vocero, defendiendo que bajo su mando la región ha experimentado niveles de paz que no se ven en las ciudades principales del Caribe colombiano.
El comandante contrastó la situación de la Sierra con la de centros urbanos como Santa Marta, donde el “raterismo” y los homicidios son frecuentes. “En nuestra mente no está el actuar de las armas… hemos cogido violadores y se han entregado al Estado. Lo nuestro no es violencia, lo nuestro es cuidar un territorio para que no venga un grupo armado a imponernos normas”, señaló con insistencia en la entrevista.
Incluso en temas de delincuencia común, el líder sostiene que el control es un asunto de honor familiar dentro del grupo. “Yo no puedo robar acá, no porque conquistadores de la Sierra exista, sino porque si yo robo, estoy robando a la mamá de un compañero”, explicó a Semana, resaltando que la cohesión interna es lo que mantiene a raya el crimen en zonas como el peaje de Marquetalia.
El desafío de la reintegración y el futuro
La mayor preocupación de los combatientes radica en el “día después” del desarme y las posibles represalias de grupos enemigos. El comandante fue enfático en que ellos no tienen otra opción de vida fuera de las montañas de la Sierra Nevada “Yo soy nativo de acá. Si me desmovilizo mañana, yo tengo que continuar aquí; no tengo para dónde irme… yo no conozco otra zona de Colombia”.
El miedo a ser blanco de ataques por parte del Clan del Golfo es el principal motor para buscar un rol activo en la seguridad estatal. “Si el Golfo se toma la sierra, ¿qué puede pasar con Cholo o los demás? Somos un objetivo de ellos”, confesó, dejando claro que su propuesta de vigilancia es también un mecanismo de protección personal para los hombres que hoy portan el uniforme de las ACSN.
Finalmente, el vocero reiteró que la voluntad de paz está condicionada a un modelo que no deje el territorio a la deriva. “De este sector de la sierra no le vamos a ceder ni 1 cm, llámese golfo, llámese guerrillas o cualquier grupo al margen”, concluyó el comandante, cerrando con una advertencia sobre la resistencia que mantendrán hasta que el Estado garantice un control real y permanente.
La propuesta del GAO queda ahora en manos de los negociadores del Gobierno, quienes deberán decidir si este modelo de cooperación comunitaria es una solución viable. El reto será evitar que esta figura se convierta en una repetición de errores históricos que en el pasado terminaron alimentando nuevos ciclos de paramilitarismo bajo el amparo de la legalidad.

