Cabal también aseguró que el expresidente no estaba conforme con ninguna de las precandidaturas lanzadas por su sector político y que a ella nunca la quisieron como candidata.
La senadora María Fernanda Cabal ha marcado un hito en la política colombiana al oficializar su ruptura conceptual con el Centro Democrático y su fundador. Tras décadas de ser una de las voces más fuertes del uribismo, la congresista confirmó que se encuentra en la fase de planeación de una nueva personería jurídica que busca agrupar a los sectores más radicales de la derecha nacional, distanciándose de las directrices de su actual casa política.
Este anuncio surge como respuesta a lo que ella describe como un ciclo agotado dentro de la colectividad. Según Cabal, las estructuras internas del partido han priorizado intereses que no representan el sentir de su base electoral, lo que la ha llevado a tomar la decisión de construir una plataforma independiente para las próximas contiendas electorales, inspirada en modelos internacionales de corte libertario.
La ruptura ideológica con el exmandatario
La congresista fue contundente al analizar la figura del máximo líder del Centro Democrático, lanzando una afirmación que sacudió los cimientos del movimiento. “Uribe no es de derecha”, aseguró Cabal, explicando que, a su juicio, el expresidente se identifica más con una socialdemocracia de corte europeo y que mantiene una “aversión” histórica por identificarse bajo el espectro de la derecha liberal clásica.
Para la senadora, esta falta de claridad ideológica ha impedido que en Colombia se consolide un proyecto político que defienda sin matices la libertad económica y el Estado reducido. Sostiene que, aunque Uribe impulsó la seguridad, su visión sobre el tamaño del aparato estatal dista mucho de las propuestas que ella pretende abanderar en su nuevo movimiento.
Exclusión y “fuego amigo” en el partido
Cabal no solo cuestionó lo ideológico, sino que denunció un maltrato sistemático dentro de las filas uribistas. Reveló que durante mucho tiempo se sintió marginada de las decisiones estratégicas, a pesar de su peso electoral. “Sentí que nunca me iban a dejar ser”, confesó la legisladora, señalando que sus principales opositores no estaban en la izquierda, sino en el entorno más cercano al expresidente.
Esta situación de exclusión la llevó a comparar su estadía en el partido con un proceso de agotamiento donde, a pesar de cumplir con todas las metas y prepararse para los retos, los resultados y el reconocimiento interno le fueron negados. Por ello, considera que su salida es un paso necesario para mantener su coherencia política y personal ante sus seguidores.
El descontento de Uribe con los precandidatos
Uno de los puntos más reveladores de sus declaraciones fue el análisis de la situación actual del Centro Democrático de cara al 2026. La senadora afirmó que existe un vacío de liderazgo que el propio Uribe percibe con preocupación. “Creo que a mí nunca me quisieron como candidata”, subrayó, añadiendo que el exmandatario tampoco parece estar convencido con las opciones actuales.
Incluso, mencionó que el expresidente ha mostrado incomodidad frente a campañas específicas, como la de Miguel Uribe Turbay. Según Cabal, las “prácticas politiqueras”, el exceso de recursos y la injerencia de asesores extranjeros han generado un fastidio evidente en el líder del partido, quien no encontraría en los precandidatos actuales la representación fiel de sus principios originales.
Hacia una derecha al estilo de Javier Milei
El horizonte de Cabal está puesto en la creación de una “derecha sin complejos”. Su referente principal es el presidente argentino Javier Milei, de quien destaca su capacidad para romper estructuras tradicionales. Su propuesta busca atraer a quienes defienden la propiedad privada y la seguridad, pero con un enfoque mucho más agresivo en la reducción de la burocracia estatal.
Finalmente, la senadora aclaró que su proyecto no es una alianza con figuras como Abelardo de la Espriella, con quien ha tomado distancia para no repetir los errores de “subirse en tarimas” que no le pertenecen. Con esto, Cabal cierra un capítulo en el uribismo para intentar liderar, bajo su propio sello, una nueva fuerza política que redefine el mapa de la oposición en el país.


