Autoridades investigan si algún grupo armado o banda criminal sería responsable de estos hechos; por ahora, no hay información sobre el paradero de sus motocicletas.
La Zona Bananera atraviesa una de sus crisis de seguridad más agudas en los últimos meses, sumando ahora el hallazgo de dos cuerpos en jurisdicción del corregimiento de San Pablo. Los hechos han despertado una profunda preocupación entre los habitantes, quienes ven cómo los homicidios se multiplican en distintos corregimientos sin que se perciba un control efectivo por parte de las autoridades.
La coincidencia en las fechas ha encendido las alarmas de los investigadores, dado que ambas víctimas perdieron contacto con sus familiares el mismo martes 28 de abril. Aunque los hallazgos se realizaron en puntos distintos del sector rural de San Pablo, la cercanía geográfica y la simultaneidad de las desapariciones sugieren que los crímenes podrían estar vinculados a una misma estructura criminal que opera en la zona. Esta preocupante similitud refuerza la hipótesis de que no se trata de hechos aislados, sino de un patrón delictivo coordinado que ha venido azotando al municipio en los últimos meses.
La primera víctima fue identificada como José Salcedo Silva, de oficio mototaxista, quien fue localizado en el sector de La Vuelta del Chivo. Sus parientes le habían perdido el rastro desde la tarde del martes y al momento del hallazgo se confirmó que su vehículo no estaba en la escena, lo que perfila el hurto como una línea investigativa.
Por otro lado, el segundo cuerpo corresponde a Ronal Zárate, quien también fue localizado este sábado en un sector muy cercano al punto donde apareció Salcedo. Según el relato de sus familiares, el joven había salido de su vivienda a las 10:00 a.m. de ese mismo martes con la intención de realizar un mandado en su motocicleta azul, momento desde el cual se perdió todo rastro de su paradero hasta el trágico hallazgo.
Este doble suceso ha encendido las alarmas debido a que, durante los últimos meses, el municipio ha sido escenario de múltiples asesinatos selectivos en diversos corregimientos. La comunidad denuncia que transitar por las vías rurales se ha vuelto una actividad de alto riesgo para los trabajadores y transportadores locales.
Personal de criminalística realizó la inspección técnica de ambos cadáveres en las zonas boscosas de San Pablo para recolectar evidencias materiales. Los restos fueron trasladados a la morgue de Medicina Legal, donde los exámenes forenses determinarán si los ataques fueron ejecutados con el mismo tipo de arma o bajo un patrón similar.
Durante los días de incertidumbre, los familiares de ambos hombres lideraron búsquedas independientes, recorriendo caminos y difundiendo fotografías con la esperanza de un regreso seguro. Sin embargo, la coincidencia de las fechas y la proximidad de los hallazgos han dejado a la población zonera sumida en la zozobra y la desconfianza.
Hasta el momento, no se han reportado capturas relacionadas con estos hechos, mientras la Policía del Magdalena avanza en la recolección de testimonios claves. Los residentes exigen una intervención contundente de las autoridades para frenar la racha de violencia que está convirtiendo las zonas rurales en escenarios de muerte.


