Skip to content

El negocio en el que todos caen bajo las balas tarde o temprano; microtráfico, la hipótesis tras crimen en la Ruta del Sol

La manipulación de la placa en el vehículo que conducía la víctima se convirtió en el indicio clave que vincula el crimen con estructuras delictivas vigentes.‎


El homicidio de Albert Alexander Patiño García, perpetrado la tarde de este martes 14 de abril, ha sido vinculado por la Policía Metropolitana a un presunto ajuste de cuentas derivado del microtráfico. Las autoridades sostienen que el pasado judicial del hombre de 40 años no era un capítulo cerrado, sino el detonante de una investigación que hoy se centra en su deceso ocurrido en plena vía pública.

Patiño García arrastraba un historial que lo ligaba a la venta de estupefacientes a menor escala desde noviembre de 2018, cuando fue capturado en El Rodadero por comercialización de narcóticos. Aunque recuperó la libertad, las labores de inteligencia de la Sijín sugieren que nunca abandonó estas estructuras delictivas, manteniendo un perfil que terminó por colapsar bajo las violentas reglas de las deudas pendientes.

Una ejecución con sello de sicariato

El ataque se registró aproximadamente a las 3:30 p.m., momento en que los sicarios interceptaron a la víctima mientras se movilizaba en su motocicleta por la Ruta del Sol. Sin mediar palabra, los sujetos dispararon directamente a su cabeza a la altura de la entrada al estadio Sierra Nevada, provocándole la muerte de forma instantánea ante la mirada de quienes transitaban por el sector.

En la escena, los peritos hallaron un detalle revelador: el vehículo de la víctima portaba una placa alterada. Para los investigadores, este indicio es fundamental, ya que sugiere que Patiño García realizaba desplazamientos vinculados a la distribución ilegal en el momento de su muerte, descartando de plano la posibilidad de un hurto o un hecho fortuito.

La rapidez con la que actuaron los victimarios refuerza la tesis de un seguimiento previo exhaustivo por parte de grupos armados. Los delincuentes conocían la ruta habitual de la víctima y el punto exacto donde el flujo vehicular permitiría una huida sin obstáculos, lo que evidencia una planeación logística que va más allá de un arrebato de violencia espontánea.

Aunado a esto, las autoridades indagan si el occiso había recibido advertencias en días recientes por parte de estructuras locales. El entorno del microtráfico en el Magdalena se ha tornado especialmente hostil, y cualquier alteración en los acuerdos de distribución suele saldarse con este tipo de acciones letales que buscan enviar un mensaje de control a otros miembros de la cadena.

Rastreo y control de cámaras

La Fiscalía General de la Nación y unidades especializadas analizan actualmente los circuitos cerrados de televisión de las zonas aledañas al estadio y la salida sur de la capital del Magdalena. El propósito es identificar la ruta de escape de los homicidas, quienes aprovecharon la fluidez de la vía principal para desaparecer tras perpetrar el ataque en cuestión de segundos en esa tarde de martes.

Este episodio de sangre subraya la cruda realidad de las vendettas por el control de zonas de expendio en la región. Mientras las autoridades interrogan al entorno familiar para detectar amenazas previas, el caso de Patiño García se suma a la lista de desenlaces fatales para quienes, tras haber sido procesados, deciden reincidir en las peligrosas dinámicas del microtráfico.

 

¿Y tú qué opinas?

Súmate a la charla. Deja tu comentario y comparte tu punto de vista con la comunidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *