“Mi voz no se apaga”: Rosita Jiménez exige justicia y blindaje tras atentado en su contra
La diputada instó a la Fiscalía y al Gobierno Nacional a garantizar su vida frente a la persecución política
Tras salir ilesa de un ataque sicarial en la vía Ciénaga-Santa Marta, la diputada Rosita Jiménez emitió un enérgico pronunciamiento oficial donde vincula el atentado con su labor de denuncia contra el crimen organizado y la corrupción administrativa en el departamento.
En el documento, la asambleísta describe el episodio como un “hecho profundamente doloroso y aterrador” que no solo puso en riesgo su integridad física, sino también la de su núcleo familiar, confirmando que el impacto emocional del suceso es severo pero no determinante para su retiro.
La dirigente del Partido Verde fue tajante al afirmar que este acto de violencia es la escalada de una persecución sistemática “Durante los últimos años he sido objeto de amenazas, presiones e intimidaciones para que abandone mi ejercicio político y para que deje de denunciar la corrupción”.
Jiménez sostiene que existe un plan orquestado en el territorio para “silenciar la verdad” y frenar el control político que ejerce sobre los grupos armados ilegales y el avance del microtráfico, flagelos que, según sus palabras, otros sectores prefieren ignorar activamente.
Dentro de sus exigencias puntuales, la diputada solicitó a la Fiscalía General de la Nación una investigación “rápida, rigurosa y sin dilaciones”, enfatizando la necesidad de que no solo se identifique a los autores materiales, sino que se judicialice a los determinadores detrás del ataque.
Asimismo, hizo un llamado directo a la Unidad Nacional de Protección (UNP) y a las autoridades departamentales para el “fortalecimiento urgente, real y efectivo” de su esquema de seguridad, argumentando que las medidas actuales son insuficientes ante el nivel de riesgo que enfrenta por su visibilidad pública.
Finalmente, la misiva apela al acompañamiento de organismos internacionales de derechos humanos, advirtiendo que lo que está en juego en el Magdalena es “la democracia y el derecho de los ciudadanos a ser representados sin miedo”, cerrando con la promesa de mantener su curul activa.