Un atentado contra una patrulla del Ejército Nacional en el municipio de Patía resultó en la muerte de un militar y dejó a otros dos gravemente afectados
El departamento del Cauca vuelve a ser escenario de la violencia armada que azota el suroccidente del país. En las últimas horas, la tranquilidad de quienes transitaban por la vía Panamericana, a la altura de la zona rural de Patía, se vio interrumpida por una fuerte detonación que tuvo como blanco principal un vehículo blindado del Grupo Liviano de Caballería N.º 8, el cual realizaba labores de patrullaje y control territorial.
La potencia del artefacto explosivo, presuntamente instalado sobre la vía como un campo minado, causó daños estructurales severos en el blindado militar, dejándolo prácticamente inhabilitado en medio de un cráter. El impacto fue de tal magnitud que un vehículo particular que circulaba por el sector también sufrió afectaciones considerables por la onda expansiva, generando pánico entre los conductores y habitantes de la zona.
Tras el siniestro, las autoridades militares confirmaron el fallecimiento del soldado profesional Ferney Ramos Villalba. La Tercera División del Ejército informó que “pese a ser evacuado de forma helicoportada y recibir atención médica inmediata en un centro asistencial de la región, falleció debido a la gravedad de sus heridas”.
La institución, además, extendió su solidaridad con los allegados del militar, anunciando que “dispone de un equipo multidisciplinario para brindar acompañamiento integral a los familiares del personal fallecido y herido”.
Respecto a la autoría del atentado, el comando de la Brigada 29 señaló directamente a la estructura Carlos Patiño, facción de las disidencias de las Farc. Según el comunicado oficial, el ataque fue una “acción terrorista dirigida contra un vehículo del Grupo Liviano de Caballería N.º 8 que adelantaba operaciones de control territorial en el área”, calificando el suceso como una vulneración a las normas internacionales.
En cuanto al estado de los otros militares afectados, el reporte indicó que dos soldados más resultaron lesionados. Estos uniformados recibieron atención primaria por parte de enfermeros de combate en el sitio y, según las autoridades, “actualmente se encuentran estables bajo observación médica”.
Tras el ataque, los uniformados en la zona activaron los protocolos operacionales para asegurar el área y evitar nuevas afectaciones.
Finalmente, el Ejército Nacional enfatizó su postura frente a estos hechos violentos “rechaza de manera categórica este acto terrorista” y ratificó su compromiso con la seguridad en el sur del departamento, asegurando que “continuará desarrollando operaciones ofensivas y sostenidas contra las estructuras terroristas responsables de este cobarde ataque”.

