La administración departamental y la Primera División del Ejército Nacional concretaron el traslado y la atención médica especializada de nueve integrantes de la comunidad arhuaca afectados por los recientes enfrentamientos armados en la Sierra Nevada
La crisis de seguridad en la alta montaña ha generado una grave afectación a las comunidades indígenas, obligando a las autoridades a priorizar acciones de salvamento ante el fuego cruzado en la zona rural de Aracataca. Este escenario de violencia ha escalado las necesidades de protección para los habitantes ancestrales de la región.
En respuesta a esta emergencia, se ejecutó un operativo humanitario que culminó este martes, el cual permitió extraer a las víctimas y trasladarlas a centros de tercer nivel. El despliegue garantizó el acceso a servicios de salud vitales, estabilizando a los heridos tras los combates registrados en los últimos días.
Activación del sistema de emergencias médicas
Tras confirmarse la presencia de heridos en el área de conflicto, la Gobernación del Magdalena activó de inmediato el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE). Esta medida fue fundamental para organizar un dispositivo de salud robusto y eficaz ante la magnitud de la emergencia.
El protocolo contempló la disposición de siete ambulancias medicalizadas estratégicamente ubicadas para recibir a los afectados en cuanto aterrizaran las aeronaves. Estas unidades garantizaron la cadena de traslado desde el Batallón Córdova hasta el centro hospitalario de referencia en la ciudad.
Ejecución técnica de la evacuación aérea
La extracción se desarrolló mediante aeronaves de la División de Aviación del Ejército Nacional, debido a que las condiciones topográficas del terreno impedían el acceso terrestre de manera oportuna para asistir a los heridos en la alta montaña.
Al respecto, el Mayor General Royer Gómez Herrera señaló en X “Los Soldados del @COL_EJERCITO, en articulación con @FuerzaAereaCol, @PoliciaColombia, @FiscaliaCol y autoridades locales, desarrollamos operaciones aéreas de apoyo humanitario, para la evacuación de miembros de la comunidad indígena Arhuaca, entre ellos dos menores de edad, que resultaron heridos tras confrontaciones de grupos armados en el sector de Serankua, en Aracataca”.
Capacidad hospitalaria y atención especializada
El Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche recibió a los heridos tras activar sus protocolos de urgencias de tercer nivel. La institución dispuso de infraestructura de cuidados críticos para asegurar la recuperación inmediata de los pacientes ingresados.
Se destinaron unidades específicas de cuidados intensivos pediátricos y de adultos para aquellos con lesiones de mayor complejidad. Esta capacidad instalada resultó fundamental para estabilizar a quienes presentaron traumas derivados del fuego cruzado y asegurar su pronóstico favorable.
Coordinación interinstitucional de alto nivel
El comando del operativo fue supervisado de manera directa por la gobernadora Margarita Guerra y el comandante de la Primera División del Ejército, Mayor General Carlos Enrique Carrasquilla Gómez, cuya presencia en la recepción de los heridos garantizó la celeridad administrativa necesaria.
Esta articulación entre la fuerza pública y el gobierno departamental permitió que la respuesta superara las barreras logísticas del terreno. Sobre este esfuerzo, la Primera División del Ejército Nacional destacó en X
Seguimiento y Comité de Justicia Transicional
Como medida de carácter permanente, la Gobernación del Magdalena mantiene activo el Comité de Justicia Transicional. Esta instancia funciona como el eje articulador para gestionar la respuesta ante las afectaciones que el conflicto genera en los resguardos.
El comité continúa evaluando el impacto humanitario integral en la zona rural de Aracataca. Las autoridades mantienen el monitoreo constante para definir acciones de protección civil y garantizar el respeto por los derechos humanos de las comunidades indígenas.
Finalmente, la administración departamental enfatizó que la prioridad estatal seguirá siendo salvaguardar la integridad de los habitantes de la Sierra Nevada. Se mantendrán los canales de comunicación abiertos con las autoridades tradicionales para mitigar las consecuencias de la violencia en el territorio.

