Rusia lanza misiles hipersónicos Oreshnik contra Ucrania como represalia por un supuesto ataque a la residencia de Putin

El Kremlin confirmó una ofensiva aérea contra Ucrania ejecutada entre la noche del jueves y la madrugada de este viernes, en la que empleó misiles hipersónicos Oreshnik, uno de sus sistemas más avanzados

Rusia lanzó un ataque masivo contra territorio ucraniano durante la madrugada de este viernes, combinando misiles de largo alcance y drones, en una de las ofensivas más intensas de las últimas semanas. Las acciones se concentraron en varias regiones del país, incluida la capital, Kyiv, y el occidente de Ucrania.

El bombardeo se produjo en pleno invierno, cuando las temperaturas bajo cero agravan el impacto de los daños sobre la infraestructura energética, una estrategia que Moscú ha repetido en anteriores etapas del conflicto para aumentar la presión sobre la población civil.

El uso del misil Oreshnik y su alcance estratégico

El Ministerio de Defensa ruso informó que durante la operación se utilizó el sistema de misiles Oreshnik, un proyectil hipersónico capaz de alcanzar velocidades extremas y de portar distintos tipos de cargas, lo que marca un uso poco habitual de este armamento en el conflicto.

Autoridades ucranianas señalaron que un misil balístico impactó en infraestructura crítica en la región de Lviv, cerca de la frontera con países de la Unión Europea, aunque sin afectar directamente edificios residenciales.

Según la Fuerza Aérea de Ucrania, el objeto aéreo se desplazaba a cerca de 13.000 kilómetros por hora en una trayectoria balística, una velocidad compatible con las características técnicas atribuidas al Oreshnik.

Víctimas, daños y balance preliminar del ataque

Las autoridades de Kyiv confirmaron al menos cuatro personas muertas y varios heridos tras los ataques nocturnos, además de daños en edificios residenciales y cortes de electricidad en distintos sectores de la ciudad.

En otras regiones del país se reportaron afectaciones a instalaciones energéticas, lo que provocó interrupciones en el suministro eléctrico y de calefacción, mientras equipos de emergencia trabajaban para restablecer los servicios.

En Lviv, las autoridades locales aseguraron que no se registraron víctimas mortales y que los impactos se concentraron en infraestructuras no civiles.

La justificación de Moscú y la respuesta de Kiev

Rusia sostuvo que la ofensiva fue una represalia por un supuesto ataque ucraniano con drones contra una residencia del presidente Vladimir Putin ocurrido semanas atrás, una acusación que Kyiv ha negado de manera reiterada.

Desde Ucrania, el gobierno calificó el uso de misiles hipersónicos como una grave amenaza para la seguridad regional, al producirse cerca de las fronteras de la OTAN y la Unión Europea, y pidió una reacción más firme de la comunidad internacional.

El canciller ucraniano Andrii Sybiha advirtió que este tipo de acciones incrementan el riesgo de una escalada mayor y ponen a prueba la capacidad de respuesta colectiva de los aliados occidentales.

Impacto en las negociaciones y el escenario internacional

El ataque se produjo mientras continúan los contactos diplomáticos impulsados por Estados Unidos y países europeos para explorar un eventual alto el fuego, en un contexto marcado por profundas diferencias entre las partes.

Rusia ha reiterado su rechazo a cualquier despliegue de tropas occidentales en Ucrania como parte de un posible acuerdo de paz, advirtiendo que las consideraría objetivos militares legítimos.

Analistas internacionales coinciden en que el uso del misil Oreshnik no solo envía un mensaje a Kyiv, sino también a sus aliados, en un momento en que el conflicto sigue sin una salida clara y la presión militar y diplomática continúa en aumento.

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