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Terror en negocio familiar de Barranquilla: a punta de bala le arrebataron la vida a su pareja y a su hijo, dejándola a ella herida

El violento ataque sicarial ocurrió la noche del lunes mientras las víctimas atendían una venta de chuzos en el sur de la ciudad

La tranquilidad en el sur de la ciudad se vio interrumpida anoche por una ráfaga de disparos que acabó con la vida de Alido Jaime Pacheco Barreto, de 38 años, y su hijastro Rolando Enrique Jiménez Ortiz, de 29 años, en el barrio Las Colinas. El hecho ocurrió en plena jornada laboral mientras ambos atendían su negocio, dejando además a Elvira Rosa Ortiz Acuña, madre del joven y pareja de Pacheco, herida tras presenciar cómo la violencia desarticulaba a su familia en segundos.

Testigos relataron que sujetos armados llegaron al establecimiento ubicado en este sector del sur y sin mediar palabra, abrieron fuego contra los dos hombres frente a la mirada de los clientes presentes. La mujer recibió asistencia inmediata por parte de los vecinos tras la huida de los sicarios y fue trasladada de urgencia a un centro asistencial cercano, donde permanece bajo observación médica debido a los impactos de bala recibidos durante la incursión.

Al lugar de los hechos arribaron unidades de la Policía Metropolitana para acordonar la zona y permitir las labores de levantamiento por parte de los peritos judiciales. Los cuerpos de Pacheco y Jiménez quedaron tendidos cerca de los implementos de trabajo con los que diariamente buscaban el sustento del hogar, lo que ha generado una profunda consternación entre los habitantes de esta zona residencial.

De acuerdo con las primeras hipótesis que manejan los investigadores, el doble homicidio podría estar relacionado con la negativa al pago de cuotas extorsivas. Las autoridades indagan si el negocio de comidas venía siendo blanco de amenazas por parte de estructuras delincuenciales que han intensificado su presencia en el sur y toda la zona metropolitana bajo esta modalidad criminal.

Unidades de inteligencia recolectan material de cámaras de seguridad y testimonios para establecer la identidad de los atacantes, quienes habrían escapado en una motocicleta tras cumplir su cometido. Este patrón de violencia coincide con los últimos crímenes registrados en la ciudad, donde los comerciantes son el blanco principal de las bandas dedicadas a presionar económicamente a los propietarios de pequeños negocios.

Mientras la sobreviviente enfrenta el dolor de su pérdida, la comunidad de Las Colinas exige respuestas claras y un aumento del pie de fuerza para garantizar la seguridad en los barrios. El clamor ciudadano por justicia es absoluto, esperando que las investigaciones arrojen resultados prontos que permitan dar con el paradero de los responsables de este lamentable hecho de sangre.

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